Adir
Ordené que mis hombres capturaran a las dos mujeres durante el evento de aquella noche. La instrucción fue directa, objetiva. Sin margen para errores. Aun así, solo Laila fue traída hasta mí. Cuando pregunté por Leila, me informaron que había dejado Dubái horas antes. La buscaron en las calles cercanas, en la residencia de su madre, en los lugares que frecuentaba, pero ya no estaba en la ciudad.
Respiré hondo, conteniendo la irritación. Leila no huyó por casualidad. Percibió que algo saldr