Misha
Diez segundos para entrar.
Agarro el arma con fuerza mientras camino hacia el bar anodino.
Cinco más.
¿Por qué no ha salido todavía?
Cuatro.
Tres.
Asiento hacia la ventana, donde está Lenin. Voy a entrar.
Dos.
Uno.
Joder, espero que solo se esté retrasando, pero un trato es un trato. Le di tres minutos, ni uno más. Tengo que ir a buscarla.
Me acerco a la puerta, dándome cuenta recién ahora de que no tiene manija. No quiero entrar a tiros, pero todas las ventanas están tapiadas y sería un