Drea
Estoy temblando tan fuerte que me empieza a doler el estómago, pero intento ocultárselo a Misha.
Deja caer el pesado bolso de lona lleno de Protodafinil en mis brazos y da un paso atrás, observándome con atención.
—¿Estás segura de que puedes con esto?
Asiento porque tengo la garganta demasiado seca para decir que sí, pero incluso eso me cuesta. Tengo el cuello rígido y siento hormigueo en los hombros por el peso del bolso.
—De acuerdo, ya sabes el trato. Cuenta los segundos en tu cabeza,