Drea
Eddy cabecea, entrando y saliendo del sueño camino a la frontera, mientras Lenin hace llamadas para conseguir una casa alquilada donde quedarnos. Misha no quiere irse de México todavía, pero yo haré lo que Eddy quiera hacer, y dudo que quiera quedarse aquí.
Aún no lo molesto con preguntas. Lo dejo descansar, cosa que parece agradecer. Incluso la breve carrera para salir del bar pareció agotarlo. Los electrolitos que le dimos ayudaron, pero le llevará tiempo volver a ser el de antes.
Todaví