Natalia, una vez que se encontró fuera de los dominios de la Villa de los Molinari, no sabía adónde ir. No tenía idea de dónde se encontraba Rosa, y la única persona que podría saber el paradero de su abuela era su mejor amiga, Mery. Así que, sin pensarlo dos veces, se dirigió a su casa.
Todos en Chelsea conocían la gran amistad entre ellas; eran inseparables. Natalia pasaba más tiempo en casa de Mery que en su propio hogar. La familia de su amiga la adoraba, y lo único que la había detenido de