Capítulo 26
Fabiana
Di gracias a Dios cuando apareció mi suegra para ayudarme. Estaba completamente perdida, y en ese momento llegué a creer que podía ser culpa mía y que había perdido la virginidad de alguna manera que desconocía, pero me di cuenta de que yo no estaba loca, sino él.
No olvidaré sus sabias palabras:
- Hija mía, no te preocupes. Yo te creo, es muy normal que pasen estas cosas. Llamaré a mi doctora de confianza y ella hará que Antonio se trague sus palabras, por