Julie se sentó en una de las sillas y me miró a los ojos, como si pensara mucho en lo que me dirá, presiento que no será nada bueno, así que me acomode en mi silla detrás del escritorio. No di mi brazo a torcer le mantuve mi mirada.
—Tu enojo no te deja ver la realidad, no sé a qué estás acostumbrado, sin embargo, te diré que soy diferente a las mujeres que has tratado. Cometí el error de acostarme contigo antes del matrimonio, y eso no quiere decir que me faltes el respeto en cualquier sitio,