Andy ingresó en compañía de Juan Miguel a su casa, caminó por las escaleras de la residencia, para llegar a su habitación, encendió la luz y se lanzó sobre su cama cerrando los ojos, necesitaba del silencio de su hogar para encontrar la tranquilidad que necesitaba.
—Gracias por traerme —expresó al chico que se encontraba parado sobre el umbral de la puerta—. Ven que no muerdo—. Palmeó su cama.
Mike sonrió al escucharla.
—No deseo que tus papás vayan a pensar mal —expresó con sinceridad, sin mo