Segundos después aquellos impactos pararon entonces un grupo armado ingresó para, buscando entre la gente que estaba debajo de las mesas resguardandose. Uno de los hombres empujó con fuerza la puerta de la cocina, sin embargo no pudo abrirla, se asomó a través de la ventana, pero no vio nada que la detuviera, intento ver hacia donde estaban las personas, pero los vidrios se empañaron.
—¿Qué demonios sucede? —Gael gruñó molesto al no ver nada, ordenó a varios hombres que derribaran la puerta.
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