Gran cantidad de lágrimas corrieron por la melancólica mirada de Alondra, mientras Álvaro la abrazaba con fuerza.
—Tranquila cariño —suplicó él sin poder disimular su fragmentada voz.
—Nunca podré sacarme de la mente aquellos vídeos tan desagradables, sabiendo que mi hija fue la protagonista de tantas bajezas —señaló Alondra con profundo dolor—, nos costó muchos años de cuidados hacia Pau, para intentar que tuviera una vida lo más normal posible, como para que llegaran esos malditos para volver