Puerto Escondido, Oaxaca.
— ¿Ya te está pasando el dolor? —Alondra cuestionó a Andy.
—Sí, ya disminuyó —respondió más relajada—, ahora me siento un poco atontada. —Sonrió—, espero que no me vayan a grabar en estas condiciones, porque creo que a todo lo que me pregunten, les diré que sí, que tal que un seguidor o más bien un admirador, me pide matrimonio —bromeó.
Alondra no pudo evitar reírse.
—Ya me siento más tranquila, has vuelto a ser tú —respondió y acarició su mejilla con ternura—. Nos asu