El ambiente en la habitación principal del cuartel era asfixiante. Afuera , el barrio seguía en alerta máxima, con los hombres de Adalmo patrullando cada callejón . Adalmo había subido a la habitación para entregarle a varkas un informe final antes de retirarse a su vigilancia.
—No se detendrán con lo de los muelles, Estéfano— dijo Adalmo , apoyado contra el marco de la puerta, observando como su hermano envolvía las manos de Elena con una posesividad enfermiza.
—- Ella necesita algo más que un