La mesa estaba servida en el gran salón del cuartel. Varkas presidía la mesa, con Elena a su derecha. Adalmo estaba al otro lado, observando todo con su habitual frialdad , aunque ahora con un respeto silencioso tras ver como Elena había manejado el encuentro con las mujeres.
— Escuchen todos— la voz de Varkas acalló las risas y el sonido de los cubiertos — Elena ya no es alguien que estamos protegiendo por compromiso. Ella es parte de esta mesa. Lo que es mío, es de ella. Su seguridad es la