Adalmo hizo un gesto con su mano tatuada hacia la pared de monitores principales.
—Acércate, Elena. Si vas a llevar nuestro apellido , deja de mirar al suelo— ordeno con esa voz gélida.
Varkas la empujó suavemente hacia adelante. En la pantalla central , Elena no vio mapas , si no fotos de ella misma. Fotos tomadas desde lejos, en la calle, cerca de su antigua tienda, incluso una entrando a la mansión. Eran fotos que no habían sido tomadas por Adalmo, si no por ellos.
—Anya y su gente no