La ciudad seguía latiendo afuera, indiferente, cuando los cuatro dejaron atrás la torre de Michel. No era la primera vez que, tras una reunión cargada de tensión, buscaban otro espacio para liberar el aire. El líder se quedaba solo con sus mapas y certezas; ellos, en cambio, necesitaban un rincón donde las dudas y los deseos pudieran salir sin temor.
El apartamento alternativo estaba en un barrio común, disfrazado de normalidad. Puertas reforzadas, persianas siempre cerradas, muebles gastados q