CAPÍTULO 14. EL LENGUAJE DE LOS NÚMEROS
El reloj digital en la esquina de la pantalla marcaba las 6:45 a.m.
Elena llevaba una hora sentada frente al escritorio de cristal que flanqueaba la puerta de la oficina de Adrián. Traje sastre gris plomo, el cabello recogido, los dedos moviéndose sobre el teclado con una velocidad que no necesitaba pensarse.
El trabajo era lo único que funcionaba como anestesia. Mientras su mente estaba dentro de los números —márgenes operativos, proyecciones trimestrales, fluctuaciones arancelarias— no había