CAPÍTULO 13. EL VESTIDO DE SEDA Y LA MÁSCARA
El departamento que Ardentis había alquilado para ella en el exclusivo Distrito Financiero de Aurevia no era un hogar.
Era una jaula de oro.
Cuando Elena cruzó la puerta, no tuvo tiempo de admirar los ventanales con vista a la ciudad ni los muebles de diseño. Sobre la inmensa cama del dormitorio principal descansaba una caja negra con el logo inconfundible de una de las boutiques más caras del país.
Junto a la caja, una nota escrita con la caligrafía afilada y precisa de Adrián Valtieri:
"Aurev