Capitulo 72
El silencio en la bodega se volvió tenso. Podía sentir el miedo de Ana María y de Ed detrás de mí, respirando rápido, tratando de no hacer ruido. Santiago seguía caminando por el lugar como un depredador que ya había decidido que la presa era suya. Tenía esa mirada desequilibrada, producto de su rabia y obsesión, sabía que me había acorralado.
—Está bien —dije suspirando nerviosa —. Me voy contigo.
Santiago se detuvo. No esperaba que lo decidiera. Parpadeó varias veces, con su clási