CAPÍTULO 71
Llegué a la vieja casa de mi padre con el corazón acelerado. El lugar estaba abandonado, lleno de polvo, con las paredes húmedas y un silencio que me apretaba el alma. Caminé despacio por el pasillo, reconociendo cada rincón. Esa casa había sido mi refugio cuando era niña, pero ahora solo sentía frío, era inevitable no recordar a mi familia, mi vida en ese lugar.
Samuel y la policía se movían por los alrededores, pero yo sabía que Santiago no iba a aparecer por la entrada principal,