Capítulo 62
Regresamos a la ciudad, pero mi padre se quedó en España con Nina y los niños. Dejar a mi hijo fue como arrancarme una parte del alma. Lo abracé, Lo olí, lo memoricé, necesitaba grabarlo en mí para resistir la distancia.
Me repetí mil veces que lo hacía por ellos. Por su futuro y por su tranquilidad.
En el avión, apenas hablé. Alex se sentó a mi lado y no me dijo nada en el vuelo, Solo tomó mi mano.
Antes de aterrizar, me hizo la pregunta que sabía que iba a llegar.
—¿Esto tiene que ver con Edward? —dijo—. ¿Volver implica volver a él?
Lo miré de frente, y no dudé en mi respuesta
—No —respondí—. No regreso por Edward. Regreso por mí, lo amo pero no misión es mi prioridad.
No dijo nada más, solo asintió.
Cuando llegamos al hotel, sentí algo extraño en el pecho, Me acerqué al mostrador y me registré con mi nombre en alto para que me escucharan
—Paulina —dije en voz alta.
Subí a la habitación esperando indicaciones, pero por hoy quería descansar.
Muy temprano en la mañana, E