CAPÍTULO 30
Santiago camino hacia adelante y lo saludó, Edward respondió al saludo
—Quiero presentarte oficialmente a mi novia —dijo Santiago, con el tono más seguro que le había escuchado—. Paulina, pero creo que la conoces muy bien
Edward me volvió a mirar la expresión de su cara cambio de sonriente a enojado.
No sé cómo pasó, pero de un momento a otro Edward y yo estábamos rodeados por varias personas que parecían disfrutar del caos de la escena.
Apenas nos vieron parados uno frente al otro, empezaron los comentarios incómodos.
—¿No estaban casados ustedes dos? —preguntó un hombre con tono curioso.
—¿Y por qué se divorciaron tan rápido? —añadió otra mujer con una sonrisa burlona.
Sentí cómo la sangre me hervía por dentro, Intenté mantener la calma, pero Edward abrió la boca antes que yo.
—Nos divorciamos porque descubrí que mi esposa tenía un gusto pésimo para elegir destinos de viaje —dijo con sarcasmo—. Se fue sin avisar y abandonó todo, incluyendo su matrimonio.
Me crucé de braz