Capítulo 28
Había pasado un año desde que empecé mi tratamiento, y todavía me costaba creer el cambio tan grande que había hecho mi cuerpo.
Ese día me paré frente al espejo grande del gimnasio del hospital y simplemente me quedé ahí, mirándome. Caminé hacia adelante, luego hacia atrás, luego de lado, no había cojera, no había dolor, no necesitaba la prótesis para moverme.
Se me salieron las lágrimas, Tanto esfuerzo, tantas horas de ejercicios, tantas veces que quise rendirme, tantas noches e