CAPÍTULO 53
Pasaron dos semanas...
Me costaba creerlo, pero había llegado el día. Estaba a solo unas horas de casarme con él. Nunca imaginé que este idiota iba a salirse con la suya, pero así era. Sin embargo, seguía diciéndome que por ahora lo mejor era seguirle el juego. Necesitaba tiempo, una estrategia, y sobre todo, necesitaba mantener viva la esperanza de escapar con mi bebé y mi sobrina.
Nina estaba conmigo todo el tiempo. A pesar de trabajar para él, había decidido apoyarme. Me ayudaba a pensar en un plane y a disimular. Cuando se enteró del embarazo y vio mi desesperación, algo en ella cambió. Le supliqué que no me dejara sola en esto, que me ayudara a proteger a mi hijo. Ella me tomó de las manos y me prometió que no me abandonaría. Me aferré a esa promesa como si fuera lo único que me quedaba.
Esa mañana, Santiago entró a la habitación cargando una caja larga blanca. La puso sobre la cama con cuidado
—Aquí está tu vestido —dijo, sonriendo—. El que escogiste hace meses. Qu