CAPÍTULO 54
Cuando escuché a Liliana decir que venía por su bebé, sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo, intenté pedirle que se calmara, pero ella estaba muy rígida y su mirada hacia mi era de odio.
Se que era la madre de Luciana, pero ella no estaba para nada estable, no podía dejarla que se llevará a la niña.
—No puedes llevarte a la bebé —dije firme muy segura de mi decisión—. Luciana está bien aquí, yo la estoy cuidando, No vas a separarla de mí.
Liliana me miró con los ojos muy abiertos