Capítulo 80
La amenaza me puso la piel de gallina, si era verdad explicaba todo lo que estaba sucediendo los últimos días.
No lo pensé dos veces. Subí corriendo a la habitación y le mostré la nota a Edward, era la única persona en la que podía confiar ciegamente en este momento aparte de Samuel.
La leyó en silencio, su cara se endureció de inmediato y abrió los ojos esperando que yo le diera más información, pero no sabía nada más.
En ese momento llegó la enfermera que había enviado el médico,