Mundo ficciónIniciar sesiónEl tiempo en la Unidad de Cuidados Intensivos del búnker médico no se medía en amaneceres o atardeceres. Allí abajo, a metros bajo la superficie, no existía el sol ni la lluvia. El tiempo se medía en el goteo incesante de las vías intravenosas, en los cambios de turno de los enfermeros de uniformes verdes y, sobre todo, en los pitidos rítmicos y monótonos del monitor cardíaco que mantenía el registro de la vida de Da







