Sospechas.
Naím no emitió sonido, estaba furioso aún, sin más uno de los del consejo habló
—tienes que darle modales a tu hija— los ojos de Naím se fijaron en ese lobo, quien la había maltratado verbalmente
—¿Cree que por qué eres del consejo, tienes derecho a hablar mal de mi hija o tan siquiera ofenderla?—
—Es la verdad, tu hija es una mala educa...— pero cuando Naím iba a reaccionar, apareció Eros de repente y tomó a aquel lobo por el cuello pegándolo a la pared. Varios guardias intentan detenerlo, ¿p