Lobo de mentira.
Vael llegó a la manada, ya era tarde, pero su padre lo esperaba, pues aunque no creía del todo la teoría del lobo negro, quería confirmarla con su hijo.
—Llegaste al fin— vael actúa como alguien cansado de la vida.
—No hay tal lobo negro, pero sí hay rogues—
—¿Viste alguno?—
—De hecho, sí, al compañero que me mandaste se lo comieron—
Arturo mira a vael el cual se lo dice como si nada estruja sus ojos y resopla
—¿Y no hiciste nada para impedirlo?—
—A ver, Arturo, los dos somos lobos, yo no teng