La ira del lobo.
—¿Sigues enfadada por qué fui a tu casa anoche?-
Ella abre la boca y lo mira más furiosa aún. Acaso no se acordaba de lo que habían hecho anoche.
—¿eres o te haces vael?—
Él no la entiende, más bien no entiende qué carajos la tiene tan molesta y enfadada. ¿O acaso era cierto eso de que no lo quería cerca? ¿Podía un mate resistirse al amor de su vida? Ni siquiera él podía durar demasiado tiempo lejos de ella.
~¿No sabes por qué está molesta?~
~Si lo supiera, no le estaría haciendo preguntas.~
~¡