La entrega.
Naím recuesta a su hija sobre la cama y, aunque no habla mucho, su preocupación aumenta al observarla. Se ve pálida y tiene algunas orejas pronunciadas, observa su cuello y tiene un moretón, guarda silencio sabiendo la situación y le dice a Akira que va por algún analgésico para su malestar, pero no es así, baja las escaleras y mientras Arturo habla con Vael se le avienta encima a los golpes de repente haciendo que caiga y salga sangre de sus labios.
—¿Quién te crees tú que eres para maltratar