Farsante.
—¿vamos lass que dice?—
Ella voltea los ojos y suelta una risilla sin gracia, negando por la insistencia de su familia. Toma varias flores y las huele, pero siente que algo aterrador la observa y, cuando mira hacia la ventana, los ojos de vael o mejor dicho Eros la observan. Su brillo es tan tenebroso que solo suelta un respingo en silencio, deja de mirar hacia la ventana y traga grueso, pues sabía lo que pasaría esta noche por no haberse sentado a su lado o posiblemente por el regalo.
Su madre