Mundo ficciónIniciar sesiónEn una pequeña sala cerca de la escalera de piedra, se detuvieron. Desde ahí, podían ver el patio inferior, donde los sirvientes comenzaban su labor, pero el sonido alrededor estaba amortiguado, como si todo ocurriera tras un cristal grueso.
—Quiero saber quién tiene el valor de poner a prueba a dos frentes a la vez —dijo Seraphine—. La fuerza de tu espada y la fuerza de mi lengua.
Alaric la miró por largo rato.
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