**Astrid**
Mi mente se negaba a quedarse donde debía.
Seguía vagando, deslizándose de vuelta a ese momento con Aiden como si tuviera voluntad propia. El beso. La forma en que su mano había descansado contra mi mandíbula, firme y cálida. La intensidad en sus ojos cuando me dijo que yo era más que un contrato, más que un título. Odiaba lo vívidamente que lo recordaba. Odiaba aún más lo fácilmente que mi cuerpo reaccionaba al recuerdo.
El calor volvió a subir por mi cuello, floreciendo en mis mejillas. Mi estómago se contrajo, una sensación apretada y desconocida se instaló en la parte baja mientras revivía lo cerca que había estado de perder el control, lo cerca que había estado de quedarme. Casi me había dejado llevar por su presencia, por la verdad en su voz.
Casi.
—Señora.
La voz de Rosa cortó limpiamente mis pensamientos.
Parpadeé y levanté la vista de golpe, mi corazón dio un salto antes de que la realidad volviera a encajar en su lugar. Rosa estaba justo frente a mí, con los brazo