Punto de vista de Astrid
Un escalofrío se deslizó por mi piel mientras Aiden terminaba de exponer su advertencia. No eran solo las palabras, era la forma en que las decía. Con un tono calmado de certeza absoluta.
Había algo en Aiden Drakye que resultaba profundamente inquietante. Su presencia no solo llenaba una habitación; la dominaba. Su voz no solo imponía autoridad, sino que infundía miedo. Del tipo que se filtraba en tus huesos y permanecía mucho después de que el sonido se desvaneciera.