Astrid
Miré a Rosa como si hubiera perdido completamente la cabeza.
—¿Qué es esto que estoy viendo? —prácticamente babeaba, con los ojos pegados a su tablet mientras leía y releía el correo en la pantalla—. Astrid —jadeó, llevándose la mano al pecho de forma dramática—, en toda mi historia escribiendo propuestas, esta es la que más rápido ha sido aprobada.
Puse los ojos en blanco tan fuerte que casi me dolió.
—Se llama eficiencia —dije secamente—. Deberías intentar apreciarla.
Pero Rosa ya es