Rowan
Me crucé con Selena en el pasillo justo cuando doblaba la esquina que llevaba al ala este.
Estaba apoyada contra la pared con aire de suficiencia, brazos cruzados, labios curvados en esa mueca burlona tan familiar que me había perseguido durante años. En cuanto sus ojos se posaron en mí, soltó un resoplido fuerte, lo suficientemente alto como para que varias cabezas se giraran.
—Mírate —dijo con sorna—. Todavía caminando como si importaras. Qué perdedor.
Me detuve antes de poder evitarlo.