—¿Quién es ese chico que carga a nuestro nieto como si fuera su hijo y porque Alexander lo deja hacerlo? —Preguntó Andrea boquiabierta ante la reacción de su hijo ante otro hombre que no era Manuel—. No puedo entender nada de esto, y además, es como si no estuviéramos allí.
—¡No digas eso, cariño! Seguro que todo esto tiene una explicación.
—¡Ah, y sí que la hay! —Mike exclamó meciendo al niño en sus brazos—. Es una historia muy divertida y...
—¡Ni siquiera pienses en contarles a mis padres sob