Capítulo 48
El zumbido de las luces de neón fue lo primero que Irina sintió al entrar al Zafiro, aquel club nocturno vio las puertas y donde solía bailar antes de que su vida diera un giro de ciento ochenta grados. Apenas cruzó la puerta, fue recibida con exclamaciones y abrazos por parte de las chicas. Algunas se lanzaron a sus brazos, otras la rodearon como si el tiempo no hubiera pasado y entre todas le preguntaban por el pequeño Gail. Era evidente que, a pesar del tiempo de no verse y la di