Diez años después…
Con la marcha de Roger a Miami para hacerse cargo de la empresa familiar, Alexander se apoyó en su esposa para llevar la empresa.
Por más que contrató nuevos asistentes, nunca encontró a uno que se pareciera a su gran amigo y terminaba por despedirlos.
Ninguno de ellos tenían las cualidades necesarias, ser sinceros hasta resultar insoportables, meterse en lo que no le llamaban y no tener vida social.
Pero el asistente era feliz y eso era lo que les importaba a ellos que inten