Capítulo 84: Tuvo el mal gusto de acostarse con Izan y también conmigo.
Alexander había decidido invitar a su suegra a su casa después de lo ocurrido en el funeral.
La mujer comenzaba a agradarle y él sabía lo que era pasar por una pérdida, aunque todo indicara que había sido una farsa y que Rebeca estaba muy viva.
—No sabes cómo te agradezco lo que estás haciendo por mí y por mi madre. Me partía el alma dejarla sola en aquella casa. —Su esposa lo miraba como si fuera su héroe y si para que lo viera así había que llevarse a la suegra a la casa, él lo hacía.
—No hac