Diana estaba terminando de preparar a sus hijos para llevarlos a la escuela cuando su marido llegó vestido para el trabajo y en la silla de ruedas.
—¿Dónde se supone que vas? —lo increpó ella—. ¿Qué hay de descansar? ¿Qué hay con eso de Diana me tendrás que cuidar de por vida si me quedo en silla de ruedas?
—Voy a acompañarte a llevar a mis hijos a la escuela y después me iré a trabajar —dijo él con toda la calma.
Después de haberla tenido como una garrapata pegada a su lado y atendiéndolo en t