Diana y Alexander subieron en el ascensor mientras que Roger escapó de ellos y comenzó a subir corriendo las escaleras.
«Qué hombre más extraño», pensó, pero no le dio demasiadas vueltas.
—¿Por qué tan contenta? —le preguntó su esposo apenas entraron en el elevador.
Quería decirle que para ella significaba mucho que él le diera su lugar como esposa, que se enfadara porque no lo invitara cuando salía con los niños, que quisiera pasar tiempo con ella y que la valorara.
Nunca se había planteado qu