En cuestión de horas, Alexander había organizado el viaje y no le había preguntado siquiera si ella deseaba ir, pero era su jefe y tenía que cuidar a los niños sin importar el lugar en el que estuvieran.
¿Deseaba ir? Se preguntó, Diana.
Tal vez sí, su padre nunca tuvo tiempo para pasar tiempo con ella.
Y su madre al único lugar que le gustaba llevarla era al internado para que aprendiera todo lo necesario para ser, según sus palabras textuales:
«Inteligente, pero sin demostrarlo demasiado. Así