La desesperación y el miedo se apoderaban de Norman Spencer con cada día que pasaba sin noticias de Ariel. Había denunciado su desaparición, una decisión que lo había llevado a una búsqueda frenética y angustiosa. Su hermano, un hombre de recursos e influencias, había movilizado todos los medios a su alcance para encontrar a Ariel, pero las primeras semanas de búsqueda habían sido infructuosas.
Norman se sentía atrapado en un ciclo interminable de esperanza y desilusión. Cada llamada, cada golp