La revelación había caído como un rayo en la vida de Alessia Fendi, dejándola en un estado de shock y negación. Las pruebas, irrefutables y contundentes, desmontaba la realidad que había construido meticulosamente en su mente durante años.
Al principio, Alessia había rechazado las acusaciones con vehemencia.
—¡Esto es una mentira! ¡Una manipulación más de tu parte!—, había gritado, incapaz de aceptar que el hombre al que había entregado su vida y confianza podría ser un monstruo. Pero a medida