Ariel y la señora Julia paseaban por las elegantes calles comerciales de Italia, entrando y saliendo de boutiques mientras buscaban el vestido perfecto para la graduación de Ariel. Julia, con su ojo experimentado y gusto exquisito, sostenía un vestido tras otro, desafiando la inclinación de Ariel por lo discreto.
Le desesperaba que la rubia no se decidiera y estaba por hacerlo por ella, pero necesitaba que Ariel eligiera.
—Ariel, querida, estás en Italia, el corazón de la moda. Debes elegir alg