Damiano
El día que mi padre me presentó a Lia, supe que haría todo por protegerla.
Era amable, con una voz que te hacía escucharla por horas y te hacía confiar rápidamente en ella. A pesar de su aspecto delicado, había una fortaleza admirable en sus ojos. La forma en que se dirigía a las personas, no con timidez, sino con protección natural, como si tuviera en su sangre aquella inclinación por velar por los demás, eso fue lo que me atrajo.
Lo supe entonces, que había nacido para ser una r