Un profundo estanco de sentimientos encontrados.
Punto de vista Marcelo
Los días seguían pasando, unos más pesados que otros, llenos de una angustia constante en mi pecho. Valeria seguía en coma, y los médicos no daban esperanzas. Decían que, si despertaba, su cuerpo podría quedar marcado para siempre. Pero, sin importar lo que sucediera, siempre estaría a su lado, y también al de Estrella.
Así llamé a mi hija, mi preciosa niña, quien a diferencia de Valeria, se recuperaba con una fuerza impresionante. Era una pequeña increíblemente valiente,