Punto de vista Samantha
Mi exsuegra era una mujer peligrosa, y no exagero al decirlo. Por suerte, cuando ocurrió lo de Marcelo, estaba de mi lado; de lo contrario, probablemente la que habría terminado en el hospital sería yo. La estaba esperando para tomar un café y conversar. Mis manos temblaban, pero ya no había vuelta atrás.
—¡Samantha, cariño! ¿Cómo estás? —Mérida llegó al lugar con la elegancia y frialdad que la caracterizaban, saludándome como si nada grave estuviera ocurriendo.
—Un poc