Marcelo
Los días que siguieron fueron más sombríos que los anteriores. Me sentía atrapado en una depresión de la que no tenía fuerza para salir, y a eso se sumaba todo lo que estaba ocurriendo con Samantha. Sería una necedad decir que su situación no me afectaba; la verdad es que me golpeaba con fuerza. No porque aún sintiera amor por ella, sino porque resultaba devastador imaginarla tan sola y al borde de la muerte.
Por suerte, tenía a Estrella. Ella era mi ancla, lo único que realmente me dab